Historia Medieval·Personajes Históricos

Vlad Dracul (El verdadero Drácula)

 

Si os hablo de Drácula y de vampiros a unos os vendrá la imagen del monstruo que se transforma en murciélago, que teme a los crucifijos, los ajos y la luz del sol y que por las noches va por ahí mordiendo cuellos como si fuese un quinceañero salido (valga la redundancia); otros recordaréis el riquísimo helado que ya no se fabrica (al igual que el difunto frigopie) y otros y otras pensaréis en un tipo blanco con cara lánguida que además brilla como un gusiluz cuando le da el sol.

Bien, pues yo os vengo a hablar del tipo que inspiró el libro Drácula de Bran Stoker (si, el Drácula original no es una película, es un libro ¡oh sorpresa!); el personaje no es otro que Vlad III de Valaquia (Rumania) llamado también Vlad Draculea y Vlad Tepes.

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Valaquia (en blanco) y sus enemigos (en rojo, lo azul es agua neutral)

Nuestro compañero nació hacia 1431 en Transilvania (eso seguro que os lo esperabais) y era hijo de Vlad II Dracul, apellidado así porque pertenecía a la orden militar del Dragón, de manera que su hijo fue llamado Draculea, que significa hijo del dragón. Su padre era voivoda (gobernador) de Valaquia, aunque estaba exiliado, y continuamente estaba en guerra con el imperio otomano y con Hungría (os dejo un mapa para entender por qué las cosas estaban más tensas que cuando adelantas a un Guardia Civil).

 

A los trece años, su padre envió a Vlad y a su hermano Radu (nada que ver con el hermano de Goku, aunque suene parecido), como rehenes al sultán Murat II; Cuatro años más tarde Vlad II y su hijo mayor Mircea fueron traicionados y asesinados por boyardos –nobles terratenientes- por lo que Vlad fue liberado, aunque Radu, al que según las malas lenguas le gustaban los baños turcos (no sé si me explico) prefirió seguir allí.

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Vlad Tepes en un selfie. Se le ve la cara de buena persona

Tras una lucha para conseguir el trono de su padre, por fin en 1456 se hizo con el gobierno de Valaquia y ahí empezó su reputación como cruel, en una vida digna de Joffrey Baratheon y Ramsay Bolton a la vez.

Para vengar la muerte de su padre y su hermano mayor, convocó a una cena a los nobles boyardos y, cuando acabaron, mandó empalar a los más viejos y a los jóvenes les condenó a construir el castillo de Poenari (no Pont-aeri, eso es otro castillo) donde vivió.

Después de esta bonita venganza, donde murieron más de 500 personas, Vlad fue cogiéndole el gustillo a lo de empalar gente, ya que hizo lo mismo con todas las ciudades que se le rebelaban; el castigo podía ser poniendo sobre las estacas de espaldas a los condenados para que atravesasen lentamente y salieran por el corazón (quizás por eso al Drácula del libro se le mate así) o por el contrario, introduciendo la estaca por el culete y que, por el peso del cuerpo, se deslizara hasta salir por la boca o, si había mala suerte, por el hombro.

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Nuestro amigo comiendo en un “restaurante espectáculo”

Se nos cuenta que a veces incluso comía delante de los llamados “bosques de estacas” donde estaban los condenados –quizás de ahí se sacó Stoker lo de chupar sangre y demás-; además, empezó a ser artístico-creativo y hacía círculos de estacas alrededor de las ciudades que quería conquistar (así no se convertía la cosa en rutinaria, todos llevamos un artista dentro)

Por ésta costumbre es por la que se le empezó a conocer con el sobrenombre de Tepes, que significa empalador (el mote también lo tiene Nacho Vidal, pero por razones diferentes) y se dice que así murieron entre 40.000 y 100.000 personas (muchos árboles me parecen)

Pero ahí no acaba la creatividad de nuestro amigo: como algunas ciudades de la zona se quejaban de los bandoleros y asaltantes de la zona, Vlad invitó a todos los bandidos, mendigos y gentes de mal vivir a un banquete, y, una vez que se hartaron de comer y beber, cerró las puertas y prendió fuego a la casa con todos dentro. Se ve que la gente no era muy lista, ya que repitió la misma estrategia en varias ciudades.

Una vez limpiado el país a su estilo, se tuvo que ocupar de los turcos. Como había dejado de pagar tributo al imperio otomano, Mehmet II hijo de Murat II, el que había criado a Vlad-  le declaró la guerra, aunque esto también se hizo a la manera de nuestro Drácula: le enviaron emisarios turcos que no se quitaron el turbante ante él; por lo visto, eso le sentó mal y mandó clavarles los turbantes a la cabeza con clavos para que no se los quitasen nunca.

Pillada la indirecta, comenzó la guerra. Vlad, aliado con Hungría, empezó ganando varias batallas y conquistando terreno; como organizado que era, le mandó al rey húngaro una carta diciendo los enemigos que había matado y como prueba, por si acaso, le envió sacos llenos de orejas y narices turcas (no sabemos qué hizo el rey con ellas).

El sultán contraatacó con un ejército más grande, por lo que Vlad se retiró quemando los campos, envenenando pozos y, no podía ser menos, empalando gente; se cuenta que Mehmet II se encontró con un bosque de 20.000 empalados pudriéndose y que se tuvo que retirar a su territorio (esa noche no ceno Dürums ni kebabs). Además, Tepes fue de los primeros en usar guerra bacteriológica, ya que enviaba a los enfermos de peste y tuberculosis disfrazados a las ciudades enemigas para que las contagiasen (y seguro que les robaba el Ibuprofeno).

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Radu “el hermoso” (como sería el resto)

Pero al final, fue vencido y en su lugar gobernó su hermano Radu llamado “el hermoso” (se ve que quien ponía los motes lo hacía a voleo, si no, mirad el cuadro), apoyado por los turcos; Vlad fue encarcelado durante doce años por el rey húngaro, pero en 1474, muerto Radu, le pusieron en libertad y dos años después, apoyado por Esteban Bathory (acordaos de este apellido, que en otro post hablaremos de Elizabeth Bathory), consiguió el trono.

 

La alegría le duró poco: una semana después, los turcos le atacaron a las afueras de Bucarest y le mataron. Pero como no podía ser menos, su muerte no está muy clara: unas fuentes dicen que le mataron los boyardos de su ejército (ya hay que ser rencoroso), otros que fueron los turcos y otros dicen que se vistió de turco para huir y su propia guardia le confundió con un enemigo y le mató (hay periodistas que dicen que en realidad su guardia organizó un Comité Federal y que allí le apuñalaron)

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Monasterio de Snagov. La verdad es que mola el sitio

El caso es que los turcos le cortaron la cabeza y la llevaron a Constantinopla para ponerla encima de una pica (seguro que a Vlad le gustó el detalla). Finalmente, su cuerpo fue enterrado en el monasterio-isla de Snagov.

 

 

¿Fin? ¡No! Parece ser que una riada derrumbó la tumba y dentro sólo había restos de animales. Después en 1931 se hicieron excavaciones y la tumba estaba vacía; ¿Dónde está su cuerpo? ¿Sale por las noches a morder cuellos de ajenos? ¿Está contento con su reputación? ¿Y con la saga “Crepúsculo”? Son preguntas que nunca sabremos.

Como Drácula ha sido un personaje tan popular, aquí os dejo algunas fotos comparativas del personaje histórico y de los libros.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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