Historia Contemporánea

Huevos de Faberge (Huevos Kínder para ricos)

 

Hoy vamos a hablar de los que son, sin duda, los mejores huevos de pascua de la historia y unas de las joyas más bonitas hechas por el hombre: los Huevos de Faberge

peter-carl-faberge
Carl Faberge, que huevos tenías

Os voy poniendo en situación:

Resulta que, para los cristianos ortodoxos, el Domingo de Resurrección es el día más importante del año –al igual que para el resto de los cristianos, sí. – y lo celebran con grandes fiestas, más o menos como nosotros celebramos la Navidad.

En ella es tradición regalarse huevos, los famosos Huevos de Pascua, y darse tres besos (en las mejillas).

alejandro iii
Alejandro III con pose imitada luego por Paula Echevarría

Pues bien, en 1885, el zar Alejandro III le encargó al joyero Peter Carl Faberge que crease un huevo de Pascua para la emperatriz María Fiodorovna (si os parece raro el apellido, que sepáis que su nombre real era María Sofía Federica Dagmar de Schleswig-Holstein-Sonderburg-Glücksburg, pero casi se ahoga dos veces el zar intentando llamarla).

En lugar de hacerlo de chocolate, Faberge lo hizo de platino y dentro de él había otro más pequeño en cuyo interior había una gallina de oro; la sorpresa le encantó a la zarina (aunque seguro que se llevaría al principio un disgusto al ver que no era de Milka ni se podía comer).

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Primer huevo de Faberge

Desde entonces, el zar encargó al joyero suizo que hiciese un huevo de Pascua cada año, con su correspondiente sorpresa. Visto el éxito y la expectación que se tenía cada año acerca del huevo (como ahora con el vestido de Nochevieja de la Pedroche o las novias de Paquirrín), Faberge dedicaba todo el año a crearlo y la sorpresa del interior se mantenía en estricto secreto.

Se calcula que en total realizó 52 huevos para la familia imperial rusa, tanto para Alejandro III como para su sucesor Nicolás II –el padre de Anastasia, si-. El material usado era muy variado: oro, platino, plata, cobre, níquel, etc. para la cáscara (aunque nunca superará el chocolate de los Kínder, ¿cómo harán ese chocolate?).

huevo pavo
Varios huevos imperiales (acabo de descubrir que es un gif)

Para las sorpresas y la decoración se utilizaban materiales preciosos como zafiros, rubíes y esmeraldas (léase con voz de Galería del Coleccionista) y también muchos minerales decorativos como jaspe, malaquita, cristal de roca, jade y aventurina (no, no es coña, es un mineral).

Después del primer huevo cuya sorpresa era una simple figura (como fastidiaba eso cuando comprabas un kínder), los diseños se fueron haciendo más complejos y elaborados: uno contenía una réplica del yate familiar, otro –el Huevo de la Coronación- una miniatura del carruaje usado para la coronación,  retratos de la familia imperial, y algunos incluso tenían mecanismos que le hacían abrirse como el Huevo del Naranjo el cual, al pulsar el botón, hacía que se levantasen las ramas, asomase un ruiseñor y sonase música. (mecanismos sencillos si los comparamos con los juguetes de los kínder, que para montarlos hace falta tener una ingeniería y dos masters).

Como eran unas joyas tan impresionantes, al resto de la nobleza le entró pelusilla y comenzaron también a encargarlas, pero como los huevos costaban … tanto (sé que os esperabais el chiste fácil), sólo los encargaron algunos nobles: Alexander Kelch –dueño de minas de oro-, Alfred Nobel –el inventor de la dinamita -, los duques de Marlborough (los del tabaco) … pero los más impresionantes siempre fueron los realizados para los zares

nicolas ii
Nicolas II y su familia. La de la derecha es Anastasia, si.

Finalmente, la historia de los huevos acaba junto con la de la familia Romanov, los zares de Rusia; tras la Revolución de Febrero de 1917 (que fue en marzo, pero los rusos van a su aire), la familia imperial fue detenida y posteriormente ejecutada. A Faberge no le quedaron más huevos que fabricar ni más huevos que huir a Suiza donde murió poco después.

 

Con ello, se acababa la fabricación de unas de las colecciones de joyas más bonitas e impresionantes de la historia. Pero, ¿Qué paso con todos los huevos?

Pues se sabe que el joyero realizó 69 huevos, * -el número varía según las fuentes, las más fiables y documentadas dan 69- de los cuales se conocen 61; 52 de ellos los hizo para la familia imperial, de los que quedan 44, aunque los dos últimos no se llegaron a entregar a la zarina debido a la Revolución.

Para la familia Koch hizo 7 y para el resto de clientes 8 en total con otros 2 pendientes de documentar.

Actualmente los huevos están repartidos por todo el mundo siendo Viktor Velserber quien más tiene con 15, y el resto están tanto en manos privadas como el en Kremlin.

Por si alguien quiere tener un detalle con su señora (se regalaban a las esposas, no empecemos las demandas por machismo), el precio oscila entre uno y 23 millones de euros.

De hecho, y con esto acabamos, en 2014 conocimos al hombre con más suerte del mundo: un chatarrero estadounidense compró en un mercadillo un huevo por 9.500 euros para fundir el material. Como nadie se lo quiso comprar, buscó por internet y se enteró de que tenía nada menos que un auténtico Huevo de Faberge, que finalmente vendió por…¡¡23 millones de euros!!

Desde luego, hay gente con suerte. Mirad todos bien por vuestra casa, a ver si tenéis de cenicero alguna obra de arte millonaria.

Para los curiosos, os dejo aquí debajo una presentación para que veáis la colección completa de huevos de Faberge, porque son auténticas maravillas.

 

 

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